Entendiendo como vibración aquello que resuena en nuestro interior de manera positiva. Lo que caracteriza el tono del sonido es el número de vibraciones por segundo de ese sonido. ¿Y qué es el sonido?. La interpretación llevada a cabo por el cerebro como consecuencia del impacto de las ondas en nuestro sistema auditivo. Estas ondas se transmiten por medios elásticos como son el aire y el agua.

Recordemos que el sonido entra por el pabellón auricular, golpea en el tímpano el cual origina un movimiento en tres huesos denominados, martillo, yunque y estribo. Estos tres huesos mueven un líquido, perilinfa, que hace vibrar a las células nerviosas contenidas en el denominado órgano de Corti, que a su vez estimula las terminaciones nerviosas del nervio auditivo, transformado las vibraciones en impulsos nerviosos. Estos impulsos nerviosos se trasladan al cerebro donde finalmente son interpretados, desencadenándose la sensación de sonido. En función de esta interpretación que hace nuestro cerebro del sonido, se derivaran los diversos efectos curativos de la música.

USOS DEL SONIDO

La música tiene diversas aplicaciones, se usa con fines “marketinianos”, con  el objetivo de condicionar nuestra conducta de compra.  Importantes empresas hacen uso de esta herramienta con el fin de “teletransportarnos” a situaciones o sensaciones que favorezcan la impulsividad o la necesidad de consumo. El Auto-Branding da un paso más allá,  pretende que el consumidor  identifique un sonido y lo asocie a la firma,  del mismo modo que un olor, un sabor o un color, nos evocaran a situaciones pasadas. Resumiendo, la música es capaz de situarnos en diferentes lugares y épocas, nos trae recuerdos, sensaciones, sentimientos  y además es capaz de influir en nuestro estado de ánimo y conducta.

¡Hasta las gallinas escuchan música¡, los huevos rotos de Casa Lucio provienen de la granja avícola Redondo, donde sus gallinas se despiertan con música clásica, para poner huevos ecológicos.

 A sabiendas de esto la música se ha utilizado con fines mucho más coercitivos, sucesos como los acontecidos en la prisión militar de Guantánamo, donde se ha usado en forma de “músico-Tortura” con el fin de manipular la voluntad de los presos, mediante el uso y abuso del sonido. Podemos cerrar la boca, los ojos pero no los oídos, no podemos dejar de oír aunque sí de escuchar, pero tratándose de música muy bien seleccionada es imposible ser inmune al sonido, para bien o para mal.

CONSECUENCIAS DEL SONIDO

El sonido produce resaca, un oído necesita unas 16 horas de reposo para compensar 2 horas de exposición a 100 dB, como el caso de una discoteca. La exposición prolongada al sonido puede producir pérdida de audición y alteraciones piscologías graves. En empresas donde [email protected] [email protected] está [email protected] a sonido continuo, procedente de maquinaria y demás estridencias, los [email protected] están [email protected] a facilitar el correspondiente EPI, protección auditiva, y el [email protected] está [email protected] a hacer uso de este protector, cumpliendo ambos con la ley de prevención de riesgos laborales.

El sonido afecta al sistema cardiovascular modificando el ritmo cardiaco, produce un estrechamiento en los vasos sanguíneos que producen hipertensión. Afecta a los procesos gastrointestinales, varía nuestro ritmo respiratorio, provoca cambios en la piel activando glándulas sudoríparas, cambios en el sistema endocrino que pueden conducir a alteraciones hormonales.

La música en definitiva incide la anatomía de los seres vivos, estos cambios a nivel fisiológico y psicológico pueden ser  beneficiosos o perjudiciales, dependiendo de la frecuencia y la intensidad. El sonido puede crear distintas reacciones en el cuerpo humano, activando el sistema nervioso parasimpático. Un sonido armonioso y discreto como el de los cuencos tibetanos cuya aplicación se da en el ámbito del masaje relajante, puede ser una herramienta fundamental para desestresarnos y conseguir un estado de paz y bienestar, importante en un mundo tan frenético como en el que vivimos.

SONIDO Y CIENCIA

El sonido con fines terapéuticos, la musicoterapia, que es la aplicación de este sonido con fines psicoterapéuticos, es motivo de estudio científico y aplicación médica. Según publicó Redalyc, red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal. La música se utiliza como terapia desde mitades del siglo XIX. El médico catedrático de la Universidad de Madrid Francisco Vidal y Careta, quien en 1882 realiza la primera tesis musical que compagina música y medicina. Las conclusiones fueron las siguientes:

  • La música es un agente que produce descanso y distrae al hombre.
  • Es un elemento social. Moraliza al hombre.
  • Es conveniente aplicarla en la neurosis.
  • Sirve para combatir estados de excitación o nerviosismo.

La educación universitaria Alemana tiene a la musicoterapia como licenciatura desde 1979. Según la plataforma  mundial  VOICES, foro mundial para la musicoterapia,  se publicó un artículo sobre aplicación de ésta en la enfermedad del Parkinson, describiendo la intervención de la misma en el servicio púbico de medicina Físico y Rehabilitación del Instituto Nacional de Geriatría en Santiago de Chile. El objetivo fue contribuir a la rehabilitación de la salud de los pacientes con enfermedad de Parkinson idiopático.

 

EL ORIGEN DE LOS CUENCOS TIBETANOS

En la India el año 558 antes de Cristo nació Siddharta Gautama, más conocido como Buda, creador del budismo y propulsor del uso de los cuencos tibetanos como herramienta muy común en el campo de la meditación, entre otras herramientas como el yoga originaria de la India, derivada de la filosofía hinduista. Sin entrar en filosofías o religiones, y fruto de nuestra pasión por  indagar en recursos alternativos en pro del bienestar y la belleza, sin caer en el absolutismo ni el fanatismo de algunas costumbres del lejano oriente, desde Hialuronica, hemos querido dar a conocer el uso de los cuencos tibetanos. Esta práctrica se extendió por todo el Himalaya llegando hasta nuestros días. Es una herramienta muy común en el arte de la relajación, presente en templos, monasterios y salas de meditación del todo el mundo,  con el fin de conseguir el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. El masaje de cuencos tibetanos, repercute sobre el cuerpo y la mente a través del oído, llegando al cerebro y de ahí actuando en un plano anatómico y energético. Existen multitud de técnicas milenarias y en base a estas se han diseñado los diferentes protocolos. El masaje incluye el uso de un solo cuenco o hasta quince, variando el tamaño de los mismos y su fabricación. Los hay con aleación de 5 o más metales; oro, plata, mercurio, cobre, hierro, estaño, plomo…Actualmente se han reinterpretado las posibles utilidades de estos “cuencos cantores”, integrándolos como herramientas de intervención terapéutica en el marco de la musicoterapia y el masaje.

OBJETIVOS DEL MASAJE CON CUENCOS TIBETANOS

Relajar, armonizar y desbloquear, equilibrar los hemisferios cerebrales de manera que adormece nuestro lado analítico y despierta nuestro lado creativo (hemisferio derecho), combate el insomnio, la ansiedad, el estrés y en entornos más clínicos, se utiliza el tratamiento para la mejora y bienestar de pacientes con autismo. Produce cambios en el estado de humor y fomenta la respuestas  del sistema nervioso parasimpáticos, reduce la frecuencia cardiaca y la presión sanguínea, mejora la circulación, reduce el tono muscular y alivia el dolor, todo esto se consigue a través del sonido y su vibración.

CONTRAINDICACIONES

El uso del masaje con cuencos tibetanos está contra indicado en:

  • Personas con cuadros de inflamación aguda
  • Personas portadoras de marcapasos.
  • Personas con Psicosis.
  • Mujeres Embarazadas.

 

PROTOCOLO DE ACTUACIÓN

El cliente o paciente, se sitúa sobre una camilla de cubito supino, boca arriba.  El masaje comienza una vez la persona está acomodada y  el profesional que aplica la técnica está preparado para hacer sonar los cuencos, previamente situados de manera estratégica alrededor del cuerpo del paciente o cliente y sobre él mismo. Los cuencos, de diferente tamaño y fabricación, se hacen sonar con una baqueta, utensilio de madera que puede estar forrado de corcho, cuero, tela.., con el fin de emitir diversos sonidos. La manera de hacer sonar los cuencos se hace por batido, deslizando la baqueta por la arista del cuenco, o percutido, dando un golpecito en algún lugar del cuenco. Éstos pueden contener agua en su interior o estar vacios,  lo que los hará sonar de manera diferente. También los hay con un orificio en su base, lo que produce una vibración más directa sobre la piel. Los efectos en el cuerpo son los percibidos  a través del sentido auditivo y  los recibidos a través de la piel. La vibración incide sobre la superficie cutánea, ya que los cuencos se encuentran situados sobre diversas zonas anatómicas del paciente-cliente, estas zonas pueden ser las localizadas en; plexo solar, estómago, corazón, costillas flotantes, piernas, pies…En definitiva es una técnica ancestral más que aconsejable, para cualquier persona abierta a probar terapias nada convencionales en el marco de nuestras costumbres occidentales, con el fin de acallar nuestra ruidosa y estresante vida.

 

 

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